Y llegó el viernes, el fin de semana, y con él, el dilema: Playa o montaña.
Me convencieron para dejar el Pacífico y mi idea de intenar surfear para más adelante y para salir el viernes por la noche a cambio de la promesa de ir a la montaña el sábado y más concretamente a la laguna de Chicabal.
Ya tenemos varios amigos por aquí, pero sobre todo nos movemos con un grupete muy majo de amigos que estudian en esta ciudad pero son de la capital. Sobre todo con dos amigas, Eunice y Elisa, que son las que más nos enseñan sobre la ciudad, el país y ahora nos llevan al volcán de Chicabal.
Empezó el sábado durmiendo poco y madrugando mucho. A las 5.30 en pie y todos acordándose de mi y por la promesa que me hicieron de ir al volcán. Volcán o laguna. Y es que Chicabal es un volcán inactivo desde los tiempos de los primeros Mayas, el cual con el paso de los años y de las lluvias ha transformado su cráter en laguna. En una laguna sagrada para los indígenas del pasado y del presente, donde esta prohibido bañarse y donde a menudo se concentran ceremonias y rituales de distintas religiones.
A las 7, el coche esta aparcado y comienza el ascenso. Es imprescindible llegar pronto a la cima del volcán, a la zona del mirador, ya que poco después del alba el clima de bosque nuboso hace honor a su nombre cubriendo todo con una niebla húmeda que perjudica la perfecta visión que merece este paisaje.
A medida que se asciende por los caminos, aumenta la pendiente, el cansancio y la taquicardia. Mi pulso baila a ritmo de bacalao subiendo por la montaña, que fiesta llevo encima. Y es que la altura del volcán llega a los 2712 metros con una humedad entorno al 100%. Se hace obligado un descanso cada 500 metros, un descanso que agradecen todos los sentidos. A medida que ascendemos aumenta el ahogo pulmonar como ahoga la vegetación a todas superficies que encuentra. No hay suelo, ni árbol, ni piedra que no este salpicada de verde, de verde perfecto.
Pasamos por unas casetas donde nos cobran el diezmo de turista internacional 15 veces superior al que pagaría un nativo (15 quetzales, 1.5 euros, tampoco es para tanto.. xD). 2 kilómetros más tarde y después de 4 descansos estamos en el mirador. Si ya estaba encantado con la ruta y pensaba que mis pulmones ya podían relajarse, la panorámica que se nos ofreció nos dejó definitivamente sin aliento. El cráter del volcán cubierto por el agua se nos presentó con nombre y apellidos, vergel y laguna. Los colibríes se hacen los principales actores de un paraíso natural y sagrado por el que no pasa el tiempo.
Descansamos y tomamos un sendero que, escaleras abajo nos lleva directamente a la laguna, atravesando la masa vegetal que de otra forma habríamos tardado seguramente todo el día en cruzar. (Aprovecho para comentar que esas escaleras nacen de un programa PPD, según me comentó orgulloso Alejandro, el jefe del curro). 615 escalones más abajo está la laguna. Pero 20 escalones antes de terminar estas escaleras de madera es donde surge el accidente. Amado, otro español que está aquí de cooperante, compañero de piso de mi compañero de trabajo Javi, resbala y se dobla el tobillo. Su cara refleja la tensión de la situación. Por momentos piensa que su vuelta a España se ha adelantado.
Horas más tarde sabríamos que se ha hecho un esguince en el punto más lejano del coche al que pensábamos llegar.
Son las 10 y pico. Hemos llegado a la orilla con Amado accidentado. Nos tomamos unos minutos para engullir el almuerzo, y gozar de la espiritualidad del lugar. Una espiritualidad agudizada por los cantos y palmadas transportados por la bruma, de una comunidad que a lo lejos vemos reunida en círculo.
Sin tiempo para que enfríe el tobillo lesionado emprendemos la vuelta. El tiempo aquí es imprevisible, la bruma comienza a bajar por la ladera del cráter y a envolver la laguna y puede comenzar a llover en cualquier momento. Lo mejor es volver al coche cuanto antes para llevar a Amado a una clínica.
El regreso se hace a paso de pie y medio. Después un rato de caminar decido adelantarme para buscar cobertura y ayuda, a este paso tardaremos el triple en volver de lo que tardamos en llegar. Llego al lugar donde nos cobraron la entrada y al poco de esperar aparece un coche de un agricultor de cafetales local, al que intercepto comentándole el problema. Con puro estilo regateador, negocio un precio para que nos lleve (que empezó en 10 euros.. si, aquí se regatea todo xD) Al fin vuelvo en busca de los demás compañeros de ruta, en coche.
Foto de campeonato habría sido capturar la cara de mis amigos al verme llegar subido en la parte de atrás de la pickup, sobre todo la de la cara de Amado.
El hombre nos llevó al coche de Elisa y Elisa nos llevó a casa. Bueno, ha Amado al hospital a pelear con el seguro y la sanidad guatemalteca.
La tarde fue relajada y la noche volvió a ser de música en directo por un grupo reaggee muy chulo (Bak'te) y conocido en centroamérica y del que pongo su canción mas famosa y que triunfa por aquí. Por fin algo que no es salsa ni reggeton.. xD
Perdón por el cuento tan largo y bona nit!


